La importancia del estado mental a la hora de practicar musculación

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Hoy, en vez de hablar de ejercicios de musculación o de alimentación, vamos a tratar el tema de la motivación y del estado mental. Esto es algo en lo que no se suele pensar normalmente, y sin embargo es una noción que engloba todos los aspectos de la musculación. Sin motivación, no se hace nada.

La sensación de no tener ganas, de estar menos en forma que de costumbre, es lo que finalmente consigue que se pierda una sesión o que no se acabe un plato preparado para nutrir los músculos. Esta sensación puede volverse pronto en algo grave y algunos practicantes de musculación terminan por dejar de entrenarse.

No cabe duda que el estado mental es lo que marca la diferencia entre aquellos que consiguen desarrollar mayor masa muscular y aquellos que nunca alcanzan sus objetivos. Hoy vamos a intentar aclarar esta cuestión exponiendo algunas técnicas para que la motivación no decaiga.

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El impacto de la musculación

El estado mental es una fuerza que puede sabotear el progreso en caso de que falte. Se empieza saltando una comida, una sesión, y pronto la práctica no se puede calificar como algo serio. Pero al revés, una fuerte motivación permite superar los límites. Es esta la que permite efectuar la repetición suplementaria que lo puede cambiar todo, y no flaquear incluso en los momentos difíciles.

Bodybuilder

La motivación puede influir en cada uno de los aspectos de la musculación, puesto que se encuentra en todas partes, y lo controla todo. Es una especie de barómetro que empuja hacia la progresión creciente o que la reduce hasta aniquilarla, por esta razón es tan importante.

Definir los objetivos

Con el fin de evitar la pérdida de rumbo, y por tanto también la motivación, es muy importante fijarse objetivos. Esto es lo que permite mantener el norte, mientras que si no se ha definido nada, es posible que la evolución no se dé, o que termine por perderse con mayor rapidez. Con un objetivo claro en cabeza, se sabe hacia dónde ir, y se camina con mayor seguridad.

Pero cuidado, no se debe definir un objetivo que sea demasiado amplio o difuso. Aumentar la masa muscular es un objetivo que tiene todo deportista que practica musculación, pero es demasiado vago y lejano. Pero si por el contrario se fija un objetivo más preciso, como aumentar 4 kilos de músculo en 4 meses, se define con mayor claridad la finalidad y también se establece una fecha precisa.

Por supuesto, siempre hay que tener en cuenta que el objetivo fijado pueda ser realizable. Por ejemplo, querer ganar 20 kg de músculo en 6 semanas es un objetivo inimaginable, y se corre el riesgo de quedar decepcionado en pocas semanas. Cuando se fija el objetivo, hay que establecer un entrenamiento adecuado y seguir una alimentación adaptada para realizarlo.

Algunos trucos para mantener la motivación

Primeramente no se deben encontrar excusas. Esta es la trampa que se debe evitar a toda costa. Psicológicamente, podemos encontrar razones para no hacer algo. Las típicas frases de que hace mucho frío, de que no tengo tiempo, o de que estoy muy cansado se suelen escuchar a menudo. Pero las excusas pueden servir igualmente para justificar los fracasos.

Por ejemplo, solemos escuchar con bastante frecuencia que los principiantes no aumentan la masa muscular porque tienen una morfología especial, citando la genética como excusa exclusiva.

Evidentemente, la genética influye un poco en la progresión, pero rara vez impide que un deportista aumente su masa muscular, a menos que esté afectado por una enfermedad grave. En este tipo de casos, más vale no escucharse y doblar los esfuerzos.

Otro punto interesante es sacar fotos de la progresión. Se trata de tomar fotos por intervalos frecuentes. Esto permite recordar que los esfuerzos se pagan, y por tanto que se va avanzando. Basta con comparar dónde se estaba en el punto de partida, y confiar en que lo que se está haciendo tiene efectos visibles. Ciertamente es un truco muy sencillo, pero que ayuda a mantener alta la motivación.