Estimular la motivación

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Motivación en el gimnasio

Estimular la motivación

Motivación en el gimnasio

Hablamos muchas veces de los problemas que nos impiden alcanzar nuestros objetivos, principalmente la dieta o una rutina mal enfocada, pero hay otro factor importante que significa la gran diferencia entre cambiar tu físico o no conseguir ningún resultado, la motivación.

Si piensas que no puedes hacer progresos, lo más probable es que no los consigas. Necesitas una fuerte confianza en tu capacidad. ¡Debes creer que eres capaz de más, y lo conseguirás!.

La pérdida de convicción infectará todos los aspectos de tu programa de ejercicios y de nutrición. Influirá sobre la intensidad, apagará la disciplina y descuidará la nutrición.

La pérdida de motivación tiene un efecto dominó, afectando a todos los aspectos de tu progreso.

Haz cualquier cosa que esté en tu mano para controlar tu actitud. Elimina dudas o pensamientos negativos que pueden abrumarte, impidiéndote alcanzar tu potencial completo.

Las claves de la automotivación son la acción, la confianza y la constancia.

Acción

El conocimiento es la llave; pero tienes que poner la llave en la cerradura, abrir la puerta y hacer que ocurra. Es fácil hablar y hablar, pero también tienes que caminar y caminar. Pon tus pensamientos en acción. Las acciones hablan más alto que las palabras, y debes actuar para hacer el trabajo. ¿Por qué malgastar? Has estado esperando esto durante años. ¡Hazlo!

Confianza

Confiar en conseguirlo es lograrlo. Todo el mundo tiene un potencial, sólo tienes que hacer que se materialice. Duérmete y perderás. Esfuérzate y lo conseguirás. Utiliza este don de modo que trabajes para ti. Confía en ti mismo y en tus capacidades. Cualquier cosa que te propongas es posible si lo deseas con la suficiente intensidad.

Constancia

Nada ocurre de la noche a la mañana. Hace falta una gran fuerza de voluntad para afrontar un programa de ejercicio y cambiar los hábitos dietéticos, pero conseguirás hacerlo. Tienes que ser constante, persistente y paciente. Las grandes cosas llegan a aquellos que las desean. Los cambios ocurrirán; sólo date la oportunidad.

Para ayudarte a ti mismo a ser constante, haz que tu programa de entrenamiento sea el adecuado. Selecciona el momento del día que va a funcionar mejor para ti. Elije un gimnasio cercano. Cuanto más lejos tengas que desplazarte para ir al entrenamiento, menos posibilidades habrá de que vayas. No te pongas excusas a ti mismo.

Disciplina

Todos somos criaturas de hábitos. No importa lo flexibles que seamos. Te apuesto a que hay algunos elementos de rutina en tu vida cotidiana, una estructura básica alrededor de la que gira todo lo demás. Comemos, bebemos y dormimos todos los días. La mayoría de nosotros ejercemos un trabajo para ganarnos la vida, y disfrutamos de algún tipo de recreo cuando es posible. Sin una estructura, aparece el caos. Sin normas, hay desorden.

Para desarrollar un cuerpo mejor, todo lo que debes hacer son ligeros ajustes en tu rutina diaria. Tan sólo añade una pizca extra de disciplina. Esfuérzate en una sesión de trabajo de al menos 30 minutos; agrega algún condimento saludable en tu dieta. ¡Vamos, es fácil! Si yo puedo hacerlo, cualquiera puede.

Da pequeños pasos al principio. Permanece diciéndote a ti mismo, “Puedo hacerlo. Lo haré. Tendré la disciplina que se me exige”.

Evolución

Tu cuerpo evoluciona, y tienes que cambiar con él. Te harás más fuerte, tendrás una mejor puesta en forma y estarás preparado para subir el siguiente nivel para afrontar nuevos retos. Eso es todo acerca del progreso.

Si no estás haciendo progresos, vuelve hacia atrás y adopta una postura crítica sobre lo que te está reteniendo. Aísla el problema y enfréntate a él. No permitas atascarte en la ruta. Mantente avanzando en tu camino.

Errores

Todos cometemos errores. Nadie es perfecto. Ocurren siempre, pero no permitas que tus errores o faltas te sobrecarguen. Si no estás bendecido con brazos musculosos y no crecen tan rápidamente como te gustaría, no tires la toalla. Revisa tu entrenamiento de brazos; cambia los ejercicios. Quizás no estás utilizando el estímulo correcto.

Trata de mantener tu programa de ejercicios y tu dieta lo más sencillos posibles. No hagas las cosas más complicadas de lo que tienen que ser. Algunos sufren por sobrecarga de información; acumulan tanta, que al final acaban confundidos. Los regímenes de ejercicios y de dieta sencillos a menudo son más efectivos que otros más complejos.

Si cometes un error (perder una sesión de entrenamiento o engullir una pizza) no te preocupes. Lo hecho, hecho está. Reconoce tus errores y aprende de ellos; después, deséchalos y vuelve de nuevo a tu programa.

Metas

Nada es más motivador que experimentar progresos. Alcanzar una meta es una gran sensación, una recompensa a los esfuerzos. Pero para alcanzarla, debes colocarte en el lugar de comienzo.

Sin metas, irás sin dirección. Para hacerlas realidad, sé diligente con tus anotaciones. Cuando realices un registro semanal de medidas, como la fuerza, peso corporal y porcentaje de grasa corporal, escribe tus progresos. Las medidas objetivas y más exactas como éstas son mejores que las impresiones subjetivas, como, por ejemplo, mirarte al espejo, donde los cambios visibles tienden a producirse con mayor lentitud.

Si deseas una fuente regular de motivación, decídete y registra tus metas a corto plazo. Sé realista, da pequeños pasos al principio, y disfruta controlando tus progresos.

Por último, una última palabra. Disfruta. Para hacer algo con regularidad, es necesario pasarlo bien. Si estás a gusto con tu programa de ejercicios no vas a necesitar mayores motivaciones. Haz lo que puedas para hacer de tu sesión de entrenamiento una experiencia agradable. Apúntate a un gimnasio con una atmósfera acogedora, entrena con compañeros motivados, o escucha tu música favorita con tus auriculares.

Elije ejercicios que te gusten hacer; si disfrutas con el ejercicio, éste trabajará para ti. Recréate con tu tiempo de gimnasio. Esculpe tu cuerpo. Permanece saludable. Sé feliz. Comienza ahora.