Consejos para combinar natación y musculación

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Nadar

La natación es un excelente medio para desarrollar la musculatura. Accesible para todos los niveles, permite trabajar todos los músculos del cuerpo y es un buen complemento para la rutina de musculación. La natación representa las actividades relacionadas con el hecho de nadar, bien sea en superficie o por debajo del agua. Este deporte forma parte de las disciplinas olímpicas desde hace más de un siglo.

La natación es un deporte completo que permite trabajar todo el cuerpo. Pero veamos de qué manera los grupos musculares se ven solicitados y cuáles son los beneficios reales de la natación sobre los músculos.

Tabla de Contenidos

Los factores que favorecen el rendimiento

Un poco de teoría para comprender mejor el rendimiento del nadador, antes de analizar su musculación. Para tener mejores rendimientos, un nadador debe tener técnica, se trata de su forma de pasar a través del agua y avanzar. Su fuerza le da la intensidad necesaria para nadar más rápido.

Cuando hablamos de resistencia, se trata de la capacidad para mantener la fuerza y la técnica en el tiempo. Estos tres factores son indisociables para obtener buenos rendimientos en natación y desarrollar la musculatura.

Nadar

Los músculos del nadador

Todos los grupos musculares se ven solicitados en una sesión de natación. De forma más específica, nos interesamos a la acción de cada uno de estos grupos.

Función propulsora: para propulsarse, el nadador tiene que recurrir a los músculos de los miembros superiores y del busto.

Función de equilibrio: los músculos de las piernas son los que permiten mantener al nadador en equilibrio. En el momento de la braza, sin embargo, las piernas también propulsan. Es cierto que el nadador presenta normalmente un cuerpo esculpido en “V”, dada la importancia de la solicitación de los músculos dorsales.

Los hombros y los tríceps también son una parte importante en los movimientos de la mayoría de los estilos de natación. Normalmente están más desarrollados en un nadador que la practica con frecuencia. Los abdominales trabajan, ya que la natación exige una definición impecable pero también un hidrodinamismo máximo, garantizado por la cintura abdominal.

Musculación y natación

Si bien es cierto que practicar con frecuencia natación permite desarrollar la musculatura, lo contrario también es cierto. Si se practica musculación y se desea empezar con la natación, se parte con una gran ventaja.

En efecto, se ha tenido la ocasión de desarrollar la fuerza y la resistencia con los entrenamientos de musculación, y serán un importante capital durante las sesiones de natación. Trabajando la técnica en profundidad, se obtiene rápidamente un nivel de rendimiento apreciable.

El programa de natación

Son muchos quienes quieren practicar natación además del programa de musculación. ¿Cómo integrar este nuevo deporte en un planilla y cuáles son los ejercicios que se deben practicar? Veamos todos los parámetros importantes así como las técnicas que existen.

El objetivo

Antes de lanzarse a esta nueva disciplina, conviene plantearse algunas preguntas. Para establecer un programa pertinente, conviene definir el objetivo principal con el fin de conservar la motivación día tras día.

¿Habéis decidido probar la natación para controlar el peso? ¿Deseáis nadar para desarrollar los músculos? ¿Tenéis la intención de practicar natación únicamente para relajaros y romper la rutina del entrenamiento?

Conviene reflexionar sobre la motivación profunda, puesto que ayudará a determinar la frecuencia, pero también el tipo de ejercicios que se deben realizar.

Los diferentes grupos musculares

Existe una multitud de formas de nadar. Pasaremos por alto la técnica del “perrito” que consiste en efectuar cualquier tipo de movimiento para mantenerse en la superficie, y nos vamos a interesar en las diferentes técnicas y en su acción sobre los músculos.

De forma general, todos los estilos son ideales para trabajar la musculatura de la espalda y de los hombros, pero para centrarse específicamente en algunos grupos musculares, conviene adaptar el entrenamiento.

Trabajo de los brazos: para optimizar el trabajo sobre los músculos de los brazos, la mejor opción es inmovilizar totalmente las piernas. Se puede utilizar un pull boy y nadar únicamente con la fuerza de los brazos.

Trabajo de los abdominales: durante las sesiones de natación, conviene integrar algunas series de ejercicios de aquagym, que permiten trabajar en profundidad los abdominales. El efecto masajeador del agua atenúa los calambres y agujetas.

Trabajo de los glúteos: cuando se practica braza, se solicitan los glúteos. Todos los estilos de natación implican el batir de las piernas, que es muy eficaz para activar estos músculos.

Trabajo de los muslos: intentar nadar con aletas para insistir sobre los músculos de los muslos. Los movimientos deberán ser amplios para evitar que el esfuerzo no se produzca a nivel de los tobillos. Igualmente conviene añadir una plancha para inmovilizar los brazos y focalizar el trabajo de los muslos.

Trabajo de las pantorrillas: el batir de las piernas con o sin aletas es lo más recomendable para trabajar las pantorrillas.